Hace un par de días, vi un capítulo de la serie de dibujos animados "Mucha lucha" donde se refleja el estereotipo del mexicano aficionado al circo de mal gusto que la gnte gusta en llamar "lucha libre". La mayoría porta máscaras de lucha libre y todos estudian para ser los mejores luchadores. Una caricatura de bastante mal gusto.
Después vi un capítulo de la serie "drawn together" o "la casa de los dibujos", en la cual dos personajes ganaban un viaje a México. Al llegar aquí se encontraban con calles sucias en las cuales conseguían los favores de una prostituta, a la cual mataban. Por la muerte de la que era "la mujer más hermosa de méxico" la policía (que porcierto lelgó montada en un burro) les exigió cierta suma de dinero para no llevarlos a la cárcel. Todas las personas que mostraban en dicho capítulo eran alcohólicos, andrajosos, gustaban de las peleas de gallos y las corridas de toros y padecían algún grado de obesidad. Así como disfrutaban de ver programas de humor físico, absurdo y vulgar. Y ya no hablemos de lo mucho que criticaban los gustos musicales de nuestro pueblo, así como su agresividad en especial durante lo que he dado en llamar "episodios etílicos postfutboleros".
Independientemente de que me desternillé de la risa, sentí cierto malestar, puesto que el estereotipo del macho mexicano, incivilizado y huevón se ha extendido demasiado y es bastante ofensivo; así que decidí escribir algo al respecto, a guisa de queja. Sin embargo, mientras en mi cabeza maduraba la idea de mi "queja" encendí la televisión, y miré las noticias.
Me enteré que somos el país más inseguro en el cual no haya guerra civil. Después pasaron a la sección de "deportes" en la cual se enorgullecían de nuestro equipo nacional de football que ha perdido contra los más insignificantes equipos sudamericanos, luego hablaron de la terrible cornada que sufrió cierto torero en el ruedo. Sí, un animal horrendo y agresivo, que no merece la vida que se le ha otorgado, vestido en un traje de luces y matando a un noble e inocente toro es noticia en nuestro país. Luego, vi como hablaban de los triunfos de ciertos luchadores en la arena México. Luego regresaron a la sección de noticias, y vi cómo los reporteros se quejaban de que las autoridades no limpiaran las calles y las coladeras de toda la basura que la gente arrojaba (y que nadie debería limpiar puesto que no debió ser arrojada en primer lugar). También escuché que México ocupa el segundo lugar en cuanto a obesidad se refiere, solo después de la Unión americana, así como que somos los principales consumidores de bebidas carbonatadas.
Después tomé el control remoto y le cambié. Vi cierto programa algo estúpido en el cual tenían a un patiño que no era capaz de articular una sola frase gramaticalmente cohesiva. En la noche miré cierto programa de cómicos en la cual el humor se basaba en dos cosas, a saber: la comedia física (golpes) y los albures (que más que juego de palabras eran vulgares manifestaciones de ignorancia).
Luego salí a la calle y me encontré aun amigo mío, cuyo nombre no diré para conservar el anonimato de Antonio García, que se supone debería estar trabajando. Al preguntarle la razón por la cual no se había presentado, respondió que "le dio hueva".
Ya casi al finalizar la tarde, un amigo mío al que llamaremos Al doe, me llamó por teléfono, invitándome a ir a una fiesta cercana a nuestra casa donde tendríamos suficiente alcohol para morir de un coma etílico. Este amigo, Al Doe, mínimo cada tercer día, llega a su casa (cuando llega) tambaleándose y con vómito en la camisa.
En casa la luz se fué, ya que una feria se instaló a las afueras de mi domicilio y se roba la luz directamente de los cables, para poder poner a todo volumen la lindura de canción de "la chupavergas" o "caminando y meando" . Piezas clave para entender la historia musical mundial (sarcasmo sarcasmo). Después, cuando volvió la luz, vi el "box azteca" en el cual los participantes no usan protección en la cara, y a cada gota de sangre la gente aplaude mucho más.
Después de lo cual, un primo mío, que estaba de visita, me platicó sus hazañas, tan grandiosas y nobles que merecen ser narradas en verso por algún Homero. Me contó como, con sus amigos de la monumental, golpeó y dejó inconsiente a dos miembros de la "rebel" así como la vez que le reventó la cara con un tubo a cierto chacal que se atrevió a decirle "marica", el cual tuvo que pasar un par de semanas en el hospital.
Finalmente, escuché a mi madre consolar a su vecina de los golpes que su marido le propinaba. Todo por que la señora no había terminado sus quehaceres antes de que su marido regresara del trabajo, después de dos horas de extyenuante trabajo tras los cuales se largó a embrutecer con mezcal, no en una cantina, sino en una banqueta de la cual, en calidad de bulto, lo levantaron un par de policías que conducían una patrulla tan vieja que daba tristeza, a los que, por cierto, tuvo que dar el equivalente de una semana de trabajo para no ser llevado a la delegación.
Después de haber observado todas estas cosas, y de haber reflexionado acerca del estereotipo del Mexicano aficionado a la lucha, el box, la mala música, agresivo, Machista, alcohólico, y demás, llegué a la conclusión de que, por mas ofensivo que parezca, no tenemos el derecho de enojarnos por algo que no es más que la verdad, quizás no la verdad de todos pero si de la gran mayoría.
Sólo me resta pedir disculpas por mi ataque de patriotismo, espero no volverá a suceder. Usted perdone Don Estereotipo, no era mi intención.
miércoles, 17 de junio de 2009
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2 comentarios:
Que buen análisis.
Me gusta su forma de decir las cosas, así como de la forma en las que la relaciona.
Tiene mucha razón en lo que dice. debemos cambiar nuestra imagen hacia otros países y hacia nosotros mismos.
pues si che, asi este asunto acá en México, no podemos exigir un cambio por que desgraciadamente ese estereotipo es una realidad en buena parte de la poblacion y todos contribuimos al deterioro de este pais
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