sábado, 8 de agosto de 2009

el manco

Como todo estudiante de letras, sueñas con ganar un nobel de literatura. Ánimo, algunos lo han logrado. No todos, es verdad, pero ¿Quién iba a decir que Octavio paz, con todo y sus poesías de perfecta métrica y carentes de sentimientos pudiera tener uno y Pita Amor, la autodenominada diosa, no? Son tan raros los designios de Dios, perdón, de la academia Sueca.

Tú no eres un estudiante de letras, pero tienes la tenacidad y las ganas de escribir una obra que marque un hito en la historia literaria. Así que con tus apenas dos años de preparatoria (que si contamos los repetidos y los no oficiales podrían ser seis) decides tomar la pluma y comenzar a escribir.

Compras todos los implementos necesarios para un buen escritor. Un escritorio decente, una carpeta bonita con la imagen de alguna bella obra de arte en la portada, plumas de colores, hojas de papel, lápices para hacer anotaciones, marcatextos para poder resaltar aquellas ideas geniales que pueden surgir en tu obra, sacapuntas, como olvidarlo, y una libreta para cargar siempre contigo y anotar cuanta genialidad venga a tu mente en cualquier momento del día. E incluso compras una linda boina que haga juego con la ropa que traes puesta, para parecer un artista en toda la extensión de la palabra. Si tan sólo tuvieras un lindo suéter negro tejido con cuello de tortuga serías acreedor a un príncipe de asturias.

Tienes, en fin, todos los aditamentos escenciales para ser un escritor exitoso, deberían vender el kit completo, sería un gran negocio. Quizás el dinero de tu premio nobel lo utilizarás para financiar tu propio changarro de ventas de aditamentos para el escritor de hoy.

Te sientas muy seguro sobre la silla ergonómica que compraste ex profeso para esta ocasión, y te plantas, con tus plumas y estiletes de marca frente a un legajo de hojas nuevas listas para ser mancilladas por ti, en aras del engrandecimiento de tu lengua.

No estás del todo seguro acerca de lo que vas a hacer. Una novela suena viable, quizás algunas poesillas, una antología de cuentos o ¿por que no? un gran ensayo acerca de algún tema de actualidad.

Un poemario es una idea maravillosa, después de todo ¿qué tan difícil puede ser seguir la métrica y el ritmo? por que eso si, no eres de esos artistas vulgares que hacen versos libres sin ton ni son, jamás podrías caer en algo tan falto de sentido. Al menos no si quieres un Nobel.

Repasas las ideas que vienen a tu cabeza, entre alabanzas a tu nación y alusiones a las suaves trenzas de tu amada Adela. Pero descubres, con sorpresa, que no eres capaz de hacer un sólo par de versos de la misma medida, a más de no poder encontrar una consonante para la palabra "hermosura".

Renuncias finalmente a la realización de tu poemario, quizás después con más calma puedas escribir algunos versos hermosos que dejen huella, como los de Becquer o Sor juana. Por ahora a lo que te truje.

Repasas algunos temas para ensayos, ¿quizás la educación nacional? ¿Las tensiones internacionales? ¿la verdadera esencia de la belleza? no, no son temas que domines tan bien como para escribir un ensayo lo suficientemente extenso como para hacerse acreedor a tu tan deseado premio. Y terminas por hacerlo también a un lado.

Pero aún te queda el recurso de los cuentos; si Nicolás Gogol se hizo famoso con su cuento de la Nariz, ¿por qué tu no podrias hacer uno con los ojos? si se trata de ser extraño, tú, que has convivido con toda clase de personas, eres el indicado para mezclar todas esas ideas dignas de un burlesque y hacer una obra tan llamativa que nadie pueda pasar sin leerla. Quizás, ¿el Riñón delator? no, muy Poe, o por que no El marques feliz... demasiado Wilde. Ahm... El amor en tiempos de la Salmonella? no esperen. Quizás para una novela...

Te das cuenta de que escribir una antología de cuentos no es tan fácil como te esperabas. No puedes tener una sola idea original y esa frustración comienza a hacerte sentir mal. Surgen miles de Ideas, pero no lo suficientemente originales o perfectas para ser dignas de plasmarse en papel.

Terminas con la firme conviccion de que lo tuyo, lo tuyo, es la novela. Así que, estúpidamente, comienzas poniéndole un título. Quieres que sea algo tan sublime como las novelas que has leído. Los reyes malditos, Los versos satánicos, La guerra y la paz, Los miserables, La familia de pascual Duarte, La divina comedia. Y entre tantos "Los" y "Las" se te va la noche pensando un buen título para tu novela. tu ópera prima, tu libro magistral que te dará derecho de colocar tu nombre a la altura de Victor hugo, de Tolstoi, Cervantes. Pero terminas dándote de topes contra el escritorio nuevecito, por que las miles y miles de ideas que pasan por tu mente dan la vuelta y se escurren, sin dejar rastro, y no puedes nisiquiera garabatear en el papel.

Y tu frustración crece, crece como bola de nieve, y no eres capaz de aterrizar una solo de esas ideas que revolotean alrededor de tu mente como moscas en la mierda.


Desesperado y aturdido, te levantas de tu silla, y caminas hacia tu sala, tu baño, desesperado, buscando una buena razón acerca de por qué no puedes escribir nada, si tu pluma montblanc está perfecta y compraste papel reciclado al doble del precio del normal para ser enviroment friendly.

Corres hacia tu habitación ya casi al borde de las lágrimas, y te miras en el espejo. Ahí caes en la cuenta.

Hay un pequeño detalle que no habías notado, hasta ahora, uno chiquito que habías pasado por alto. ¡No puedes escribir con pluma, por que eres manco y te faltan los dos brazos!

¡Pero que tonto! una carcajada mal contenida calma tus nervios y frustraciones por ser un mal escritor. Pero no, no es que seas mal escritor, es que sin brazos no puedes usar la pluma. Tu lo que necesitas es comprar una laptop.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

jaja loba eres un menso jaja pero buen final aunq si t mereces un zape!!

MeaneyBloggea dijo...

ja divertido y muy realista. pero por definición un manco no puede ser falto de dos brazos, sólo de uno. de dos sería lisiado o algo así. el manco es al que le falta un brazo o una pierna, no dos.