martes, 22 de septiembre de 2009

romanzoide.

cuando inclinas la testa
plagada de cien mil cabellos
sobre éste tu talle
atlético y esbelto
busca la blanda noche
por aquí y por todas partes
alguna llanura extensa
por que quiere arrodillarse.

No olvides a los indios
que tejieron todo tu traje.
Te vistió de harapos reales
la tierra de tu madre.

Cúbrete los muslos negros
tan negros como el azabache
que canten canciones las aves
alabando tus firmes carnes.

Efebo de cien mil noches
eterna tentación del alma
cúbrete ya esos muslos
que la noche está cansada
de postrarse de rodillas.
tiene las piernas rajadas
por que ella quiere hincarse
siempre ante tus madrugadas
de alcanfor y de aceituna
de blanca perla nacarada.

Dile al viento que siga
recorriendo la ciudad brumosa
que se detuvo un momento
por ver una magnífica cosa.
La firmeza de tus muslos
tallados en dura roca.

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