Siento tanto el dolor de no tenerte,
que me dejes caer en el olvido
y eches en saco roto lo vivido
llevándome al abismo de la muerte.
Si no te he tenido, no he de perderte
y de amarte no estoy arrepentido.
Yo he de morir sin haber conocido
la dulce delicia de poseerte.
Siento mucho el haberte incomodado
y haber abusado de tu inocencia.
Sé que no debí haberte besado,
que debí apartarme de tu presencia.
No podré irme sin haber respirado
una vez más tu dulce esencia.
jueves, 6 de agosto de 2009
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